La necesidad de mirar

DM 02 03 24 | 00:16

Tokio, diciembre de 2009 ©Pedro Coll

Cuando me cruzo con una imagen mía captada años atrás, en la que aparece alguien
desconocido, me pregunto siempre cual habrá sido el devenir de la vida de aquel
personaje desde el momento en que lo encuadré y pulsé el disparador. Es solo curiosidad
vital. Porque en mis proyectos peripatéticos más personales no necesito saber de la vida
real de quienes se cruzan ante mi cámara, tan solo los veo como integrantes de mis
lucubraciones. Y es que no pretendo documentar ni describir, intento imaginar y narrar,
como si estuviera escribiendo las líneas de un texto sobre un papel en blanco.

Esta imagen tomada en Tokio me va a servir para explicarme: el individuo que está en
primer plano, fuera de foco, es una parte de un todo, no sé quién es ni voy a intentar
saberlo, otros elementos trascendentes son la modesta cartera que contiene sus secretos,
la taza de café ya consumido y, como fondo, tras la barrera de cristal, la calle. Su conjunto,
intencionadamente hurtado, me sugiere sensaciones que podrían llevarme a una
historia… que ni tan siquiera sería la suya.

Me gusta perderme en el anonimato de las grandes ciudades. Leo a Onetti y se me van las
manías: Mientras están solos, los solitarios son felices. Cuando salen al mundo, y los
envuelve el fragor de la ciudad, es cuando se sienten verdaderamente solos. Y en esa
soledad se hace la buena literatura, porque la literatura es soledad. Onetti hablaba de
literatura, pero yo interpreto sus palabras por analogía y las suscribo.

Robert Frank, narrador antes que artista, autor de ‘The Americans’ (1958), solía decir: al
fotografiar procuro no ser visto. Coincido, necesito pasar desapercibido. Padezco la
variante urbana del síndrome del lobo estepario y necesito de la soledad dentro del
bullicio para abordar lo que busco. Y desde esa burbuja me convierto en ladrón de
momentos. Todo fluye, nada permanece. Este concepto emanado del griego Heráclito
arraigó en mi en un aula del Instituto Ramón Llull de finales de los cincuenta, y fue gracias
a la envolvente palabra de Josep Font i Trías, catedrático de Historia de la Filosofía para
varias generaciones de bachilleres palmesanos. Por lo tanto, cuando la dinámica natural
de las cosas, en su constante movimiento, las lleva a que confluyan en un punto visual
para mi deseable… intento atraparlo. Me valgo para ello de la mirada y utilizo un
instrumento mecánico, o digital, frio y carente de opinión, obediente, que acaba
convirtiéndose en parte de mi anatomía y transmisor de mi mente. No entablo relación
con nadie, carecería de sentido, simplemente espero a que ocurra algo que me llame. El
resultado no tiene por qué ser el que espero, de hecho, es muy difícil alcanzar las
imágenes que uno desea, pero hay ocasiones, contadas, que superan tus expectativas.
Esta búsqueda del momento crucial lleva consigo la emoción de vivir, aún sin que la
acompañe el éxito.

Todas estas imágenes, solas o conformando series, conseguidas con la tenacidad del
sicario, para mi equivalen a lo que en el mundo de la literatura podría ser un texto, unas
líneas escritas solo sugiriendo, el esbozo de una historia. Y pretendo que esa provocación
lleve al lector de mis imágenes a querer saber más, a sabiendas de que no va a poder
saber más… como no sea que se ponga él a imaginar a partir de ahí.

Para ello soy partidario del minimalismo técnico, todo el esfuerzo está en la idea. Se trata
de un sencillo proceso mental, análisis y síntesis. El motor que arranca este proceso es la
necesidad de mirar, al que hay que añadirle concentración absoluta y tiempo. Mantengo
el hambre de cuando estaba comenzando, pero la experiencia aporta seguridad y control,
además de otra ventaja sobre aquellos tiempos iniciáticos: no pretendo convencer a nadie
que no sea a mí mismo.

Nota al pie: A este voyerismo creativo, tan antiguo como la misma fotografía, al colectivo
fotográfico de hoy le ha dado por llamarlo street photography… y parece que han
descubierto la penicilina. Robert Capa, Cartier Bresson, William Klein, Robert Frank, Elliott
Erwitt… si levantaran la cabeza se reirían un rato.

https://www.diariodemallorca.es/opinion/2024/03/01/necesidad-mirar-98892565.html