La geometría del instante
DM 21·02·22
Es Castell, port de Maó, agost, 2017. Test de prueba de Leica MP. ©Pedro Coll
La primera vez que tuve en mis manos una cámara fotográfica, y de esto hace casi una
vida, me di cuenta de que aquel artilugio había llegado para quedarse conmigo. Las
cámaras son herramientas cada vez más perfectas, auténticos ordenadores, pero el
ejemplar más sofisticado es incapaz por sí mismo de tomar la más mínima decisión. Igual
que ocurre con un Fórmula 1, el poder está en la mente del piloto.
La obtención de una imagen fotográfica es a veces un proceso laborioso. Otras veces se
resuelve a la velocidad del rayo. Nunca sucede de la misma manera. La realidad es la
materia prima con la que estamos obligados a trabajar los fotógrafos. Pero a la realidad no
tenemos por qué serle fieles si no somos fotoperiodistas o notarios, todo lo contrario,
debemos interpretarla a nuestro libre albedrío, sin límites. En fotografía, para transformar
la realidad a nuestro gusto no nos va a quedar más remedio que utilizar el crucial instante,
esa fracción mágica de segundo a la que debemos incorporar intención y geometría.
Subrayo: intención (contenido) y geometría (forma). Sin embargo, las reglas no están
escritas, todo es posible. En ese proceso creativo nunca desdeñaremos la improvisación,
ni desaprovecharemos la ocasión de apropiarnos de algo que no estuviéramos buscando,
ni renunciaremos a cambiar el plan marcado si así nos lo indica la intuición. La intuición,
esa especie de GPS necesario y decisivo. Y por último la obsesión, sin obsesión no se
consigue nada que valga la pena. Con sus daños colaterales inevitables, la obsesión es el
combustible necesario para intentar alcanzar lo que de antemano sabemos que es
inalcanzable.
‘Dejen que el edificio sea lo que quiere ser’, aconsejaba el arquitecto Louis Kahn*;
extrapolemos esta genial sugerencia y convirtámosla en una directriz más.
Hay un momento, quizá no tan sublime pero sí crucial, ya alejados del trance de la acción,
en que ante una mesa de luz, o un monitor, analizamos y decidimos qué imágenes nos
seducen más de todas las que acabamos de realizar. Este momento es clave. Al hacer esta
selección cerramos el círculo, nos apropiamos del resultado, diría que lo firmamos.
Cualquiera de las fotografías que he realizado en mi vida han pretendido ser el resultado
de todo ello, lo haya o no conseguido, pero como ejemplo voy a referirme a la que aquí
muestro. Una imagen relativamente reciente, 2017, pero que pude encontrar justo en el
epicentro del escenario de mi infancia y adolescencia, de aquellos veranos luminosos en
Cales Fonts, Es Castell, Menorca. Volúmenes, líneas, sombras, esa diagonal que siempre
procuro encontrar y que no siempre aparece. Allí, en aquel momento, se me estaban
ofreciendo todos los elementos conceptuales y formales necesarios, dibujados por la luz
estival del mediodía mediterráneo. La fugaz aparición de un niño con su perro, lo
inesperado, otro factor a tener en cuenta. ‘Yo no busco, encuentro’, decía un privilegiado
Picasso. Humildemente reconozco que a mi, para encontrar algo de vez en cuando, no me
queda más remedio que buscar, buscar, buscar…
En el resultado de encerrar en una fracción de segundo todo eso que acabo de describir es
en lo que se basa el concepto “geometría del instante”. Una simple y respetuosa vuelta de
tuerca, también un homenaje, a la irrebatible definición del acto de fotografiar que nos
legó aquel discreto y elegante Henri Cartier-Bresson, ‘el instante decisivo’.
• Para evitar confusiones: estoy hablando de ‘fotografía’, un efectivo lenguaje para la
narración visual, no de ‘arte contemporáneo’. Nada que ver una cosa con la otra en su
objetivo final.
• La cita de Louis Kahn ha sido extraída del ensayo en fase de edición “Claves de la mente
creativa”, del arquitecto Carlos García-Delgado Segués
https://www.diariodemallorca.es/opinion/2022/02/21/geometria-instante-62964979.html