Escribir y/o fotografiar

DM 04 10 20

Mi padre y mi madre ¿1971? cuando yo ya estaba rumiando abandonar la abogacía y ellos se lo
estaban temiendo…

El día de mañana, quienes no sepan valerse de la fotografía serán considerados iletrados”.
László Moholy-Nagy, Photographers on Photography, Prentis Hall, New York, 1970.

Siempre pensé que mi padre y yo éramos bastante diferentes. Él era un hombre seguro de
sí mismo, recto y estricto, conservador. Yo era volátil, cargado de dudas, fabulador, poco
creyente (‘soy ateo gracias a Dios’, decía Luis Buñuel). Sin embargo, con el tiempo descubrí
que nos parecíamos como dos gotas de agua en la obsesión por aquello, tan diferente, a lo
que nos dedicamos profesionalmente el uno y el otro. Igual que lo fue para él su trabajo, y
fui testigo, mi trabajo ha sido mi vocación y el eje de mi vida. Ahora, tantos años después,
pienso que hasta fuimos muy parecidos. Me hubiera gustado poder conversarlo con él,
pero… a buenas horas. De todos modos, desde hace un tiempo nos vamos encontrando de
manera fugaz, hablo con él, y ya comenzó la fase en la que estoy viéndole en mí al mirarme
al espejo.

Como jurista, tenía fama de escribir bien y de ser un orador incisivo y brillante. Admiré, y
cómo extraño, su capacidad intelectual, su carácter imbatible, su envidiable fondo de
memoria. Teniendo yo unos 14 años, y sintiéndome atraído por la literatura de ficción, le
pregunté un día por qué no escribía él una novela. Era lector de Baroja, de Galdós, de
Machado, de Maurois, de Conrad, de Kipling… y me chocaba que no aprovechara su
habilidad para ello. Me miró algo sorprendido y sonrió, pero no dijo nada. Con el tiempo he
ido desentrañando el sentido de su «no respuesta»: pienso que lo cogí por sorpresa y no
supo qué decirme, posiblemente nunca se le había ocurrido pensar que saber escribir, y
hasta escribir bien, no implica ser escritor.

A diario todos escribimos frenéticamente: redes sociales, notas, e-mails, whatsapps, tuits,
sms, post-its… Muchos, por exigencia profesional, utilizan la escritura para niveles mucho
más cualificados, para redactar dictámenes, informes, leyes, discursos, trabajos de
investigación, hasta puntuales artículos de prensa, como este que escribo yo ahora.
¿Podemos por ello ser considerados escritores? Y cuando digo escritores digo Camus, García
Márquez, Auster, Cortázar, Murakami… más reciente, y próximo, Fernández Mallo.

Por otro lado, la evolución de la tecnología ha convertido a la fotografía en un lenguaje
popular. Desde mediados del siglo pasado la fotografía ha estado presente cada vez más en
nuestras vidas. Actualmente nos invade de manera arrolladora. La incorporación de una
cámara a los teléfonos móviles ha sido una revolución en este sentido. Todo el mundo se
las apaña fotografiando. A diario se hacen miles de fotos, magníficas y horrorosas, útiles,
inútiles, envenenadas, familiares, para usos prácticos, informativos, como documentación,
para usos profesionales, científicos… Instagram está a rebosar de excelentes imágenes, la
mayor parte de ellas clónicas, siguiendo una línea marcada (muy Instagram) en la que todo
el mundo se imita y copia sin rubor, buscando simplemente la gloria democrática pero
efímera de la suma de likes, vanitas vanitatis. Sin embargo, quienes hacen estas fotos, aún
haciéndolas bien, ¿pueden ser considerados fotógrafos? Y cuando digo fotógrafos digo
Koudelka, Erwitt, Web, Masats, Klein, García Rodero, Moriyama, Avedon… más reciente, y
próxima, Cristina de Middel.

Como pronosticó hace más de cincuenta años Moholy-Nagy, la fotografía se ha convertido
en una útil y necesaria herramienta de comunicación cotidiana, complementaria de la
palabra. Escribir y fotografiar en los tiempos que corren no son sólo habilidades de uso
común, sino más bien de conocimiento obligado para todos.

Pero el simple hecho de escribir o fotografiar no nos convierte en escritores o fotógrafos,
no nos convierte en autores, que es el sustantivo absoluto y ansiado. Para ello hará falta
mucho más, hará falta discurso, creatividad, estilo, imaginación, tozudez y, sobre todo,
compromiso vital.

Sin que todo este esfuerzo monumental sea garantía ni de calidad ni de éxito. Calidad y
éxito que, a veces, ni tan siquiera van a ir unidos.

©Pedro Coll

Publicado en Opinión del Diario de Mallorca el 04 de octubre de 2020

https://www.diariodemallorca.es/opinion/2020/10/04/escribir-o-fotografiar-14993221.html